martes, 20 de septiembre de 2016

VEINTE DE SEPTIEMBRE...

...HACE YA UN AÑO.
Las golondrinas partieron 
cuando el verano se fue.
Cruzaron el ancho mar 
y en primavera volver.
Y tú te fuiste con ellas 
para nunca regresar
te fuiste con mucha pena
siempre mirando hacia atrás.

Hoy he vistos los senderos 
llorando desconsolados
y a los jilgueros callados
en los espinos posados
y hasta el polvo del camino, 
está distinto y cansado
permanece adormecido
aunque tú pases al lado.

He mirado hacia lo alto 
de las lomas y los montes
buscando tu silueta
tu sombrero de algodón 
con sus alas lacias y quietas
tu camiseta sin mangas 
y tu barba casi nívea. 

Por el camino encontré
un algarrobo muy lacio
se marchitó esperando
volver a verte pasar
y tú fuiste demorando 
volver a pedalear.

He seguido los senderos
que en su día caminamos
y pregunté yo por ti; 
a las piedras del camino, 
al pino inhiesto y anciano, 
y al cambrón con sus espinas 
que se encontraba al lado.
Pregunté; si te habían visto.
Mas, ninguno ha contestado.

Te busqué por todas partes, 
de ti noticias no tuve,
te llamé para encontrarte 
y nunca me respondiste.
Tú que siempre me esperaste 
aunque yo nunca lo dije,
tú siempre a mi lado fuiste.

Volví muy triste al sendero 
y aunque por ti pregunté
nunca respuesta hallé
ni vi tu rastro en el suelo
por mucho que lo busqué 
y lo busqué con anhelo.

Tú solo a mí me dejaste, 
tú partiste hacia el cielo
para nunca más volver 
aunque yo a ti te llamase,  
mil y una vez te llamé 
y nunca respuesta encontré
de ti por ninguna parte.

Era un veinte de septiembre,
con él se fue el verano
y con él, también tú partiste
y nos dejaste muy tristes, 
muy solos y muy apenados.
Y aunque a ti, te buscamos
nunca jamás tú volviste.

Ahora caminó contigo, 
contigo en mis pensamientos
cuando voy por los caminos
que antaño juntos corrimos, 
yo me acuerdo y yo recuerdo 
que tú venias conmigo 
y era todo; como un sueño.

Te fuiste, sé que te fuiste; 
mas nunca tú te has marchado 
que cada día tú vienes 
por el sendero a mi lado.

Y yo espero que tú vuelvas, 
que vuelvas tú cada año,
como vuelven golondrinas 
para pasar el verano.
Sí el verano te llevó 
lejos de mí entre sus brazos, 
el verano te traerá 
de nuevo en su regazo.

sábado, 13 de agosto de 2016

A MI GRUPO DE BIKERS...

...DE LA HERRADURA. (Granada)

Cabalgan sobre corceles 
hechos de espumas de mar, 
vistes con mallas tejidas 
de algas, lirios y coral,
calzan zapatos de nácar, 
con cordones;
de cabellos de sirenas
sus calas son de plata 
y sus pedales de estrellas.

Por estos campos sedientos
hechos con sol y con brisa 
de la mar mediterránea.
En estos campos silentes
plenos de luz y alegría,
de armonía en el ambiente,
y felicidad nativa.

En estos campos se escucha
el cantar de las cigarras,
el volar de una perdiz,
el silbido de las águilas
el grillo con su cricrí,
el rilar la luz del alba 
y a las cadenas gemir. 

En estos duros parajes
abrasados por el sol,
cruzados por mil senderos
por caminos de arrieros
por dónde pasea el sol,
y en las noches luceros.

Por estos largos caminos,
casi siempre solitarios,
que nosotros recorremos
a lomos de las libélulas,
hechas de hierro y acero
vestidas con polvo y barro
y adornadas por luceros.

Caminamos siempre en fila
y es que en procesión vamos.
Los que caminan delante
lo hacen, satisfechos y ufanos
y aquellos que los seguimos
jamás, jamás no quejamos
aunque la cuesta sea dura
aunque el camino sea largo.
  
Cuando llegamos a una fuente
en ella la sed calmamos,
mitigamos nuestro ardor,
y en sus aguas dejamos,
el sufrimiento y el dolor 
renovando el entusiasmo.

En estos campos sedientos
llenos de luz y relax
recorremos mil senderos
donde encontramos la paz.

La luna clara ilumina
los caminos con su luz
y con su mirar los hechiza,
y los colma de virtud.

Estos parajes que embrujan
la luna, el sol y el mar
nos invitan al esfuerzo,
y nos hacen caminar.
Estos caminos regados
con sudor y con esfuerzo,
extraen la rabia de ti,
y los malos sentimientos,
fortaleciendo los cuerpos.

A todos nosotros, todos;
los que fuimos hechizados
por estos lindos parajes
que en bici cabalgamos.
Tan solo os puedo decir;

Que, de todos estos parajes, 
senderos que caminamos
son ellos los que nos han unidos,
son; de los que nos enamoramos
y por eso no sentimos;
ni el dolor, ni el calor,
ni la sed, ni el cansancio...

Benditos caminos, 
y benditos campos
que un día nos unieron
y juntos transitamos.


 ...DE LA HERRADURA. (Granada)

Cabalgan sobre corceles 
hechos de espumas de mar, 
vistes con mallas tejidas 
de algas, ovas y coral,
calzan zapatos de nácar, 
con cordones de cabellos de sirenas
sus espuelas son de plata y sus estribos de estrellas.

Por estos campos sedientos
hechos con sol y con brisa de la mar.
En estos campos silentes
plenos de luz y de paz,
de armonía en el ambiente,
y colmos de felicidad.

En estos campos se escucha
el canto de las cigarras,
el volar de una perdiz,
el silbido de las águilas
a la hormiga laborar
y temblar la luz del alba.

En estos duros parajes
abrasados por el sol,
cruzados por mil senderos
por caminos de arrieros
por dónde pasea el sol,
y en las noches luceros.

Por estos largos caminos,
casi siempre solitarios,
que nosotros recorremos
montados en las libélulas,
hechas de hierro y acero.

Caminamos en largas filas
siempre en procesión vamos.
Los que caminan delante
lo hacen alegremente y ufanos
y aquellos que los seguimos
jamás, jamás no quejamos
aunque la cuesta sea dura
y el camino muy largo.
  
Cuando llegamos a una fuente
en ellas la sed calmamos,
atenúanos nuestro ardor,
dejamos en su agua clara
olvidado el cansancio,
liberamos la pesadez que
es el lastre de nuestro paso.

En estos campos sedientos
llenos de luz y de paz
cruzados por mil senderos
donde encontramos la paz.

La luna clara ilumina
los caminos con su luz
y con su mirar los hechiza,
los colma de candidez.

Estos parajes que embrujan
la luna el sol y el mar
nos invitan al esfuerzo,
y nos hacen caminar.
Estos caminos regados
con sudor y con esfuerzo,
extraen la furia de mí
y los malos sentimientos
de nuestros cansados cuerpos.

A todos nosotros, todos;
los que fuimos hechizados
por estos lindos parajes
que en bici cabalgamos.
Tan solo os puedo decir;

Que de todos ellos;
de parajes, de senderos, 
de caminos...
estamos enamorados
y por esto, no sentimos;
ni el dolor, ni el calor,
ni al subir, el cansancio.

...DE LA HERRADURA. (Granada)

Cabalgan sobre corceles 
hechos de espumas de mar, 
vistes con mallas tejidas 
de algas, ovas y coral,
calzan zapatos de nácar, 
con cordones;
de cabellos de sirenas
sus calas son de plata 
y sus pedales de estrellas.

Por estos campos sedientos
hechos con sol y con brisa 
de la mar mediterránea.
En estos campos silentes
plenos de luz y alegría,
de armonía en el ambiente,
y felicidad nativa.

En estos campos se escucha
el cantar de las cigarras,
el volar de una perdiz,
el silbido de las águilas
el grillo con su cricrí,
el rilar la luz del alba 
y las cadenas crujir.


En estos duros parajes
abrasados por el sol,
cruzados por mil senderos
por caminos de arrieros
por dónde pasea el sol,
y en las noches luceros.

Por estos largos caminos,
casi siempre solitarios,
que nosotros recorremos
montados en las libélulas,
hechas de hierro y acero
vestidas con polvo y barro
y adornadas por luceros.

Caminamos siempre en fila
es que en procesión vamos.
Los que caminan delante
lo hacen, satisfechos y ufanos
y aquellos que los seguimos
jamás, jamás no quejamos
aunque la cuesta sea dura
aunque el camino sea largo.
  
Cuando llegamos a una fuente
en ella la sed calmamos,
mitigamos nuestro ardor,
y en sus aguas claras dejamos,
sufrimentos y dolor.

En estos campos sedientos
llenos de luz y relax
recorremos mil senderos
donde encontramos la paz.

La luna clara ilumina
los caminos con su luz
y con su mirar los hechiza,
y los colma de virtud.

Estos parajes que embrujan
la luna, el sol y el mar
nos invitan al esfuerzo,
y nos hacen caminar.
Estos caminos regados
con sudor y con esfuerzo,
extraen la rabia de ti,
y los malos sentimientos,
fortaleciendo los cuerpos.

A todos nosotros, todos;
los que fuimos hechizados
por estos lindos parajes
que en bici cabalgamos.
Tan solo os puedo decir;

Que de todos estos parajes, 
senderos que caminamos
son ellos los que nos han unidos,
son; de los que nos enamoramos
y por eso no sentimos;
ni el dolor, ni el calor,
ni la sed, ni el cansancio...

Benditos senderos, 
y benditos campos
que un día nos unieron
y juntos caminamos.